La decisión llega después de que el Ayuntamiento de Valencia y la Ciudad de las Artes y las Ciencias (Cacsa) notificaran la suspensión de la actividad. Esta medida responde a una sentencia del pasado 25 de marzo que condenó al consistorio por vulneración de derechos fundamentales debido a la contaminación acústica en dicho recinto.
Según los informes de la Policía Local, las mediciones de sonido realizadas durante la jornada del viernes superaron los límites permitidos, llegando a registrar hasta 96 decibelios en uno de los escenarios, cuando el máximo establecido era de 80 decibelios.
La dirección del certamen ha lamentado la situación y ha asegurado que la cancelación no ha sido voluntaria. Asimismo, han informado que procederán a la devolución íntegra del importe de las entradas de día y del saldo de las pulseras, además del 50% del coste de los abonos.
La alcaldesa de Valencia ha defendido la necesidad de cumplir con la resolución judicial, mientras que la promotora ha criticado la falta de comunicación por parte de las instituciones para buscar alternativas que permitieran la celebración del evento.




