Lejos quedan los días de actuar en pequeñas salas y discotecas de extrarradio. Diez años después de la aparición de Pai, una versión de bajo presupuesto del Work de Rihanna, Bad Gyal ha consolidado su carrera hasta publicar un nuevo álbum, Más cara, que la trajo a València. La gira de presentación de este trabajo la confirma como una estrella, acumulando 'sold out' y actuando en la gala de los Premios Goya, un hecho simbólico para la artista.
El éxito de la cantante es innegable, como lo demuestra el hecho de haber llenado el Roig Arena, el mayor recinto donde ha actuado en solitario en la ciudad. El público, que esperaba con ganas, disfrutó de un espectáculo que abrió con Un coro y ya, lleno de baile y con una puesta en escena teatral que elevó su catálogo musical.
El escenario se transformó en una mansión de lujo, una mezcla de casoplón de Miami en color gris millennial, donde Bad Gyal apareció ataviada de amarillo. El minimalismo no fue una opción, con un escenario que incluía una mesa con una escultura de mujer como patas y un sofá con gran capacidad, además de una chimenea.
Las casi dos horas de concierto dieron para repasar su nuevo material, con temas como Choque, Gatitas o Da Me, muy coreados por los fans, muchos de ellos vestidos para la ocasión con brillos, complementos de pelo sintético y transparencias. Algunos esperaron muchas horas en la calle para conseguir el mejor sitio en el concierto, que congregó a unas 15.000 personas.
Los decibelios subieron con canciones como Zorra, Flow 2000 o Perdió este culo, que fueron algunos de los momentos más intensos de la noche. El repertorio dejó para el final, a modo de cierre de ciclo, Fiebre, un tema ya indispensable en la música popular de los últimos años.




