El proyecto se estructura en tres plantas diferenciadas. La planta baja se convertirá en el núcleo asistencial, donde se ubicará el búnker para el acelerador de protones, además de las consultas y las áreas de espera adaptadas por edades. Por su parte, el sótano albergará los servicios técnicos y de infraestructura, mientras que la primera planta se destinará al personal especializado y a las instalaciones de soporte.
Una de las características principales del diseño es la integración con el hospital actual mediante un túnel subterráneo que conectará directamente con el servicio de Oncología Radioterápica. Esta conexión permitirá garantizar la continuidad asistencial y la coordinación entre los equipos médicos.
El centro también incorpora criterios de humanización, como un patio verde central pensado para el bienestar emocional de los pacientes. La inversión total en la obra asciende a 21,5 millones de euros, financiados por la Generalitat, mientras que el equipamiento tecnológico, valorado en 29,04 millones de euros, ha sido donado por la Fundación Amancio Ortega.
Según las previsiones, las obras y la instalación de los equipos finalizarán entre mayo y junio de 2027. Tras un periodo de dos meses para la calibración y comprobación de los sistemas, se espera que el primer paciente pueda recibir tratamiento en agosto de ese mismo año.




