Este reconocimiento llega después de cinco décadas sin que Fabregat publicara una nueva obra, rompiendo un largo silencio editorial desde su anterior publicación, Falles folles fetes foc. La novela premiada, editada por Proa, ha sido destacada por el jurado de la 70ª edición de los premios por su "lengua deliberadamente neutra, despojada de marcas locales y refractaria a todo arraigo superficial".
La trama de L'anell del nibelung sigue el regreso del profesor universitario Ernest Millet, un personaje obsesionado con Wagner, a su ciudad natal después de cuarenta años de ausencia. Fabregat ha explicado que la idea de la novela surgió de su propia pasión por el compositor alemán y de su asistencia al Festival de Bayreuth, en Alemania, un proceso que ha durado más de diez años de escritura intermitente.
“"El momento de la idea exacta no la recuerdo, es un río que viene de varias orillas y afluentes."
A pesar de la satisfacción por el premio, Fabregat se muestra "contrario" a la "liturgia" de los reconocimientos, aunque agradece el apoyo de la editorial Proa por "arriesgarse" con una obra de 600 páginas que él mismo describe como "diferente" y "no para todos los públicos". La novela está escrita en catalán oriental, su "idioma literario", influenciado por autores como Espriu, Villalonga y Rodoreda, a pesar de que su vida cotidiana y periodística se desarrolla en castellano.
Además del galardón a Fabregat, la Asociación Española de Críticos Literarios también ha premiado otras obras destacadas. Marcos Giralt Torrente ha recibido el premio a la mejor narrativa en castellano por Los ilusionistas, mientras que Pablo García Casado ha sido reconocido en poesía castellana y Sebastià Alzamora en poesía catalana. También se han entregado premios a obras en gallego y vasco, y a El jardinero y la muerte de Gueorgui Gospodínov como mejor libro en lengua extranjera.




