La Inquisición y sus escenarios de castigo en la Valencia histórica

Un estudio revela los lugares donde se ejecutaban las sentencias capitales y las prácticas del antiguo tribunal religioso en la ciudad.

Imagen histórica de una plaza pública en una ciudad mediterránea con una multitud borrosa y un cadalso o pira a la distancia.
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Imagen histórica de una plaza pública en una ciudad mediterránea con una multitud borrosa y un cadalso o pira a la distancia.

La Valencia de los siglos XV al XIX fue testigo de las ejecuciones de la Inquisición, con lugares como la Plaça del Mercat y la rambla del Guadalaviar como escenarios principales de castigo y ajusticiamiento.

La conmemoración del doscientos aniversario de la ejecución de Gaietà Ripoll en València, considerado el último hereje ajusticiado por la Inquisición española, sirve como recordatorio de la brutalidad histórica. Dietarios y testimonios de la época, como el Llibre de memòries del capellán de Alfons el Magnànim y los escritos de Jeroni Soria, detallan los métodos y lugares de las sentencias capitales.
Los historiadores Jorge A. Català Sanz y Pablo Pérez García, en su artículo “Espacios y paisajes del horror en la Valencia moderna (siglos XV, XVI y XVII)”, explican que, a diferencia de los reos comunes ahorcados en la Plaça del Mercat, los condenados por herejía eran quemados en hogueras. Estas se situaban en la rambla del Guadalaviar (antiguo nombre del río Turia), cerca del agua, para evitar incendios en la ciudad.

"La Inquisición no ejecutaba la pena de muerte, no tenía verdugos, aunque sí carceleros."

un historiador
El Palacio Arzobispal, el Real y el de la Inquisición funcionaron como prisiones de fe entre los siglos XV y XIX. Las sentencias de muerte, que incluían decapitaciones y descuartizamientos, se ejecutaban en lugares públicos. Los miembros de los ajusticiados se exponían como símbolo de la victoria de la justicia y del poder del príncipe, y como prueba tangible de la muerte del criminal.
La Inquisición valenciana no utilizó la horca hasta una etapa muy tardía. Los condenados por el Santo Oficio eran ajusticiados por la justicia ordinaria, que aplicaba tanto la pena de la hoguera como otros castigos físicos. La primera ejecución de muerte documentada es de 1486, y las hogueras se instalaban en la rambla del Guadalaviar por razones de seguridad, para evitar la propagación del fuego.
El epicentro de los ajusticiamientos era la Plaça del Mercat, donde se produjeron el 94% de los ahorcamientos en la segunda mitad del siglo XV. Otros enclaves de la capital que acogieron ejecuciones fueron la Plaça de l'Almodí y Sant Bertomeu, así como calles como Mossén Lluís Sabata y de Assaonadors. Posteriormente, los ajusticiamientos se trasladaron a plazas como la de la Seu, Santa Catalina, Sant Jordi o Serranos, y calles como la Nau o Sant Vicent, además del Hospital General.