Este dulce, que combina una base de hojaldre con una crema delicada, merengue y una cobertura de chocolate negro, es un reflejo de la riqueza cultural de la región. Su popularidad se forjó a través de la competencia amistosa entre los pasteleros locales de Jérica, convirtiéndose en un elemento indispensable en fiestas, ferias comarcales y actividades turísticas.
La historia del pastel jericano se remonta a la década de los años 70, cuando era costumbre regalar porciones de este postre a los músicos de las bandas durante la semana de fiestas, contribuyendo significativamente a su difusión y arraigo en la cultura popular de la comarca. Su elaboración, que incluye la preparación de una crema con leche, azúcar, mantequilla, fécula de maíz, yemas y limón, junto con un merengue montado con claras y azúcar, culmina con el horneado del hojaldre y el baño de chocolate fundido.
El proceso de elaboración comienza con la mezcla de los ingredientes de la crema, que se calienta y se enfría posteriormente. Paralelamente, se monta el merengue. El hojaldre se corta en círculos, se hornea hasta obtener una base crujiente, y finalmente se rellenan con la crema y el merengue antes de ser bañados en chocolate y enfriados, resultando en un postre que evoca recuerdos y tradiciones familiares.




