El turismo rural y sostenible sigue ganando adeptos, ofreciendo una alternativa a las grandes ciudades. En este contexto, Aldea Ecorural, ubicado en Vilar de Canes, destaca por su especialización en turismo de pareja. Este proyecto, gestionado por una pareja que llegó a la localidad hace unos 16 años, ofrece tres casitas románticas.
“"Decidimos dejar los trabajos y venir a una zona más tranquila, junto a la naturaleza."
Tras cinco años de formación en ecología y atención al cliente, el negocio abrió hace unos 14 años. Las casitas, integradas en el entorno rural y natural, están completamente equipadas para ofrecer relajación y comodidad. Dos de ellas disponen de jacuzzi privado, y otra cuenta con un espacio de relajación que imita una terma romana, convirtiendo un antiguo lagar de vino en un atractivo único.
El proyecto ha logrado una clientela fiel gracias al boca a boca, con reservas durante todo el año, especialmente en los meses de julio y agosto, y los fines de semana. La mayoría de los visitantes provienen de las comarcas de Valencia, Castellón ciudad, Benicarló y Vinaròs.
Aunque el enfoque principal es el turismo de pareja, una de las casitas tiene capacidad para cuatro personas, siendo ocasionalmente alquilada por familias. El complejo también ofrece un espacio común con piscina y barbacoa, y permite el acceso a mascotas. Los gestores han hecho del turismo rural su modo de vida, encontrando en él una manera más tranquila y saludable de vivir, a la vez que contribuyen al desarrollo económico de la zona.




