La compañía, que concentra toda su actividad industrial y logística en Castalla, ha dado un paso decisivo en su estrategia de sostenibilidad. El objetivo de esta acción es aplicar la filosofía de medir para mejorar, lo que permite a la entidad conocer con mayor precisión su impacto en el entorno y avanzar hacia un modelo de producción más eficiente.
Las instalaciones, que ocupan más de 14.000 metros cuadrados, integran procesos de diseño, producción, montaje, almacenamiento, distribución y reciclaje interno de plásticos, además de contar con una planta de energía renovable propia.
La verificación confirma que la empresa ha cuantificado las emisiones directas e indirectas, incluyendo el transporte y los productos utilizados en su actividad.
Según los datos presentados, la huella de carbono total de la empresa en 2024 ha sido de 415.466,80 toneladas de CO2 equivalente. La mayor parte de esta cifra proviene de la categoría vinculada a los productos y servicios empleados por la organización, un factor que la dirección considera fundamental para entender el impacto desde una perspectiva global.
De cara al futuro, la empresa ha anunciado nuevas medidas para reducir las emisiones, tales como la renovación de su flota hacia vehículos híbridos o eléctricos, el estudio del uso de biocombustibles y la contratación de una comercializadora eléctrica 100% renovable.




