La ciudad ha recibido a Sant Jordiet con una lluvia de claveles rojos y blancos, mientras acompañaba la Reliquia de Sant Jordi en su traslado desde el templo hasta la Parroquia de Santa María. Este acto forma parte del segundo día de la Trilogía Festera, dedicado íntegramente a Sant Jordi.
El niño, que reside en Londres, mantiene una fuerte vinculación con la fiesta, que es una tradición familiar. Su abuelo y bisabuelo fueron capitanes de la filà Llana, y él ha regresado a Alcoy para asumir este papel tan significativo. Antes de los actos, expresaba su ilusión por tirar las flechas, uno de los momentos más esperados de la jornada siguiente.
El traje de Sant Jordiet, diseñado por la artista Aitana Martí, abuela del niño y que falleció hace unos meses, ha sido uno de los elementos más comentados. Un representante de la filà Llana ha destacado que el diseño se mantuvo fiel a la visión original de la artista, quien quería que el niño representara un ángel.
La indumentaria incluye una coraza con grabados inspirados en el modernismo alcoyano. El artesano Santi Valor ha explicado que imita la piel de un dragón benévolo, sin dientes y con los ojos rojos, como la bandera de Sant Jordi. El público ha mostrado su admiración por el traje, describiéndolo como espectacular y muy diferente, con detalles como los zapatos y el peto que han gustado mucho.
Con este evento, Alcoy continúa inmersa en su Trilogía Festera, una celebración que combina tradición, emoción y el relevo generacional, manteniendo viva una de las fiestas más emblemáticas de la Comunidad Valenciana.




