Este jueves, Les Useres bulle de actividad ultimando los detalles para uno de los días más significativos del año. Trece peregrinos repiten la tradición de ir en silencio desde este municipio hasta el santuario de Sant Joan de Penyagolosa. La procesión, declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial, saldrá mañana viernes del pueblo, después de la misa.
Los vecinos despedirán a los peregrinos hasta las afueras del núcleo urbano. Estos, descalzos, recorrerán los treinta kilómetros que separan Les Useres de Sant Joan de Penyagolosa. Además del vecindario habitual, muchos hijos del pueblo que viven fuera regresan para esta procesión, que rememora una tradición de más de siete siglos, cuando los peregrinos iban al santuario para pedir agua, salud y paz.
“"Para los que somos del pueblo, la procesión es lo más grande que hay."
Durante este jueves, vecinos y hornos trabajan intensamente para tener a punto cerca de 2.000 'fogassetes' para la madrugada del viernes. Estas serán el sustento de los peregrinos y de la comitiva de unas sesenta personas que los acompaña en la ida y la vuelta al santuario. La comitiva incluye a los trece peregrinos, los cantores, el cura, las cargas y los cocineros.
“"Trece peregrinos, los cantores y el cura y las cargas, que van aparte, y los cocineros."
Uno de los responsables de la organización destacó la emotividad que tiene esta tradición, con más de 700 años de historia, para el vecindario. Subrayó la importancia de preparar todo lo que conlleva la peregrinación, ya que sienten profundamente a los peregrinos y su travesía.
Pasado mañana, sábado, se celebrará la ceremonia del perdón en el santuario y se rememorará un ritual ancestral secreto. Después, regresarán a Les Useres, completando los treinta kilómetros de vuelta.




