Desde el 1 de abril, varias localidades de la provincia de Castellón, incluyendo Vistabella, Catí, Costur, Els Ivarsos y Les Useres, se han quedado sin cajero automático fijo. Esta situación ha generado malestar entre los vecinos, que ven cómo un servicio esencial se reduce drásticamente.
En lugar de los cajeros permanentes, estos municipios ahora disponen de oficinas bancarias móviles que operan desde un camión, pero solo unos pocos días al mes. Esta solución temporal complica acciones tan básicas como sacar dinero o realizar gestiones bancarias, afectando la calidad de vida de los residentes.
Quieren que la gente se quede en el pueblo porque está despoblado, pero nadie hace nada.
El consistorio de Les Useres, que anteriormente tenía un cajero disponible todos los días del año y ahora solo cuatro días por semana, busca recuperar la oficina bancaria fija. El alcalde, Jaime Martínez, ha expresado en declaraciones a À Punt que ha trasladado esta preocupación a la Diputación de Castellón.
“"Deberían hacer una ley que nos diera tranquilidad para siempre."
Según Martínez, la decisión final depende de una ley estatal, y desde el organismo provincial "lo tienen claro". La necesidad de una legislación que garantice la permanencia de estos servicios en las zonas rurales es una demanda creciente.




