La mona de Pascua en Alicante: una tradición que se reinventa y perdura

El dulce típico de Pascua en Alicante se moderniza con nuevos sabores, pero mantiene su esencia de reunión familiar al aire libre.

Imagen de una mona de Pascua tradicional con un huevo duro, compartida en familia al aire libre.
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Imagen de una mona de Pascua tradicional con un huevo duro, compartida en familia al aire libre.

El Lunes de Pascua en Alicante se viste de dulce con la tradicional mona, una costumbre que se reinventa con nuevos sabores y formas, pero que sigue siendo el pretexto perfecto para reuniones familiares en espacios públicos como El Postiguet o El Palmeral.

En Alicante, el Lunes de Pascua tiene un sabor inconfundible: el de la mona. Ya sea en su versión más clásica, con el tradicional bollo y huevo cocido, o en sus variantes más contemporáneas, con rellenos que van desde el pistacho hasta el Kinder Bueno, la tradición de compartirla en el campo, el parque o la playa se mantiene intacta. Este dulce se transforma, pero su esencia de encuentro intergeneracional perdura.
Este lunes, los espacios públicos de la ciudad se han llenado de gente que ha aprovechado el buen tiempo, con temperaturas superiores a los 20 grados, para disfrutar de esta tradición. Algunos, como Rosa y su hija Vanessa, acompañadas por su amiga Gloria, lo hacían por primera vez en la playa de El Postiguet. Rosa comentaba: "Me la regaló una clienta y vamos a comerla por primera vez, la verdad que tiene buena pinta porque lleva mucho chocolate por encima".
En El Palmeral, otro de los lugares emblemáticos para esta celebración, decenas de familias compartían el almuerzo entre los jardines. Jose, uno de los asistentes, señalaba que "venimos todos los años" y reconocía que "los que mandan son los peques", por lo que suele elegir la mona con huevo de chocolate. Los más pequeños corrían intentando "esclafárselo" unos a otros, una imagen característica de estos días.

"Me la regaló una clienta y vamos a comerla por primera vez, la verdad que tiene buena pinta porque lleva mucho chocolate por encima."

Rosa
Aunque los orígenes exactos de esta tradición no están del todo claros, una de las explicaciones más aceptadas apunta al propio producto. El consumo de huevos estaba prohibido durante la Cuaresma, y la Pascua marcaba el momento en que se permitía volver a comerlos. Así, romper la cáscara del huevo simbolizaba también romper con la restricción cuaresmal.
También en El Palmeral, Lucía e Isabel habían reunido a sus nietos para disfrutar de la mona. Con mesas y sillas, habían organizado su particular merendero para mantener viva la tradición familiar. En este caso, el dulce elegido era una "fogaseta", nombre que recibe en la zona de Elche y las comarcas del sur de la provincia, y que, a diferencia de la capital, no incluye huevo cocido.
La mona, aunque la versión tradicional sigue siendo la "reina" del Lunes de Pascua, ha evolucionado con una gran variedad de formas y sabores. La receta clásica, con huevo duro por la prohibición cuaresmal, ha dado paso a innovaciones. En Pastelines, el obrador de Inés García, han decidido ir más allá este año: "Hacemos monas de unos 700 gramos, para varias personas, y las rellenamos a mano de sabores como chocolate, Kinder Bueno, Pantera Rosa o pistacho", explica García.
Inés García, que se inició en la panadería hace dos años por vocación, sin tradición familiar, subraya que la mona es un dulce que no ha perdido popularidad: "La gente la compra mucho, incluso después del Lunes de Pascua. Nosotros la vendemos durante todo el mes de abril". En la puerta de Pastelines, Ana Salas, cargada de dulces, confirmaba esta tendencia: "Me iba a llevar cuatro por encargo de una compañera de trabajo, pero al final he cogido una para mi familia y otra para mi novio". En su bolsa había monas clásicas, de chocolate y rellenas, demostrando que hay opciones para todos los gustos, pero lo más importante sigue siendo la tradición de compartir.