El técnico destacó que el único partido en el que su equipo no compitió a su nivel habitual fue precisamente contra el conjunto castellano-manchego, un encuentro que perdieron por diez goles de diferencia. Calificó ese día como "el peor partido" desde que está al frente del equipo.
“"En el partido de ida nos borraron y eso es un plus para dejar las cosas como tienen que ser."
Además de la motivación por la revancha, el Horneo Alicante busca sumar los dos puntos para cerrar la permanencia en la categoría y acercarse a la octava posición de la clasificación. El entrenador elogió al Caserío Ciudad Real, describiéndolo como "un viejo conocido de la División de Honor Plata que está haciendo una temporada tremenda".
Recordó que hacía años que dos equipos recién ascendidos no rendían a tan alto nivel en sensaciones, puntuación y juego en la Asobal. Subrayó las "muchísimas virtudes y recursos" del Ciudad Real, que les han permitido sumar 22 puntos, y su capacidad para incorporar jugadores tras la primera vuelta.
“"Es un orgullo poder enfrentarnos a un equipazo como Caserío con un proyecto a la altura del nuestro."
El técnico no teme que su equipo se relaje, a pesar de tener la salvación casi asegurada. Explicó que los objetivos son "asegurar la permanencia, quedar lo más arriba posible y llegar en las mejores condiciones a la Copa, que se juega en casa". Finalmente, calificó como una "fiesta" jugar cada partido en el Pitiu Rochel, destacando el ambiente del balonmano y los "tremendos" resultados desde su llegada al banquillo.




