La posibilidad de recuperar la deducción del impuesto sobre la renta (IRPF) por compra de vivienda habitual, eliminada hace más de una década, vuelve a abrirse paso en la negociación política. El Ejecutivo se ha mostrado dispuesto a estudiar la propuesta de Junts para recuperar incentivos fiscales ligados a la hipoteca, a cambio de sacar adelante el nuevo decreto de alquileres. Una medida que podría traducirse en un ahorro de hasta algo más de 1.700 euros en la declaración de la Renta para determinados contribuyentes.
La negociación, todavía abierta y sin acuerdo cerrado, ha reactivado el gran debate de la política de vivienda en España sobre el regreso de las ayudas fiscales a la compra de vivienda habitual. La propuesta planteada por Junts recupera parte del esquema de deducciones que estuvo vigente durante décadas y que desapareció en 2013, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy eliminó la desgravación general por vivienda habitual en plena crisis y dentro de los ajustes fiscales impulsados entonces por Hacienda.
Según la iniciativa registrada por la formación independentista, los contribuyentes podrían deducirse un 15% de los gastos asociados a la hipoteca con un límite máximo de 11.630 euros anuales. Aplicando ese porcentaje, el ahorro fiscal máximo rondaría los 1.744 euros al año en la declaración de la Renta. La medida incluiría no solo las cuotas del préstamo hipotecario, sino también los intereses, los seguros vinculados obligatorios y otros gastos asociados a la financiación de la vivienda.
Fuentes de Sumar ya han admitido que ven con buenos ojos incorporar esta propuesta si sirve para desbloquear la prórroga extraordinaria de los contratos de alquiler, aunque recuerdan que cualquier modificación fiscal depende finalmente del Ministerio de Hacienda. La deducción por compra de vivienda habitual fue durante años una de las ventajas fiscales más utilizadas por los propietarios en España, permitiendo deducirse un 15% de las cantidades destinadas a la adquisición de la vivienda habitual sobre una base máxima de 9.040 euros anuales, lo que suponía un ahorro de hasta 1.356 euros en el IRPF.
Esa deducción estuvo vigente de forma generalizada hasta el 1 de enero de 2013. Desde entonces, solo pueden seguir aplicándola quienes compraron su vivienda antes de esa fecha y ya se beneficiaban previamente de ella, según mantiene actualmente la Agencia Tributaria en el régimen transitorio todavía en vigor. La propuesta que ahora se negocia elevaría el límite máximo deducible respecto al antiguo modelo y ampliaría algunos conceptos asociados al préstamo hipotecario. Además, Junts plantea que la deducción pueda aplicarse tanto a la vivienda habitual como a inmuebles alquilados como residencia permanente, aunque quedarían fuera los pisos turísticos o alquileres temporales.
La posibilidad de recuperar incentivos fiscales a la compra de vivienda aparece en un momento especialmente delicado para el mercado inmobiliario. El Ejecutivo necesita apoyos parlamentarios para aprobar un nuevo decreto que prorrogue los contratos de alquiler que expiran en 2026 y 2027 después de que Junts tumbara el primer texto en el Congreso junto a PP y Vox. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ya se mostró esta semana “optimista” sobre la posibilidad de alcanzar acuerdos en materia de vivienda y fiscalidad. En paralelo, Sumar ha rebajado su rechazo inicial a las bonificaciones fiscales ligadas a la propiedad para facilitar un pacto con los independentistas catalanes.
El posible regreso de las desgravaciones hipotecarias reabre ahora el debate sobre el papel de los incentivos fiscales en el mercado de la vivienda. Durante años, distintos organismos económicos cuestionaron estas ayudas al considerar que podían contribuir al encarecimiento de los precios inmobiliarios. Sin embargo, el fuerte aumento del coste de acceso a la vivienda y la subida de las cuotas hipotecarias han devuelto estas medidas al centro de la discusión política. Por ahora, el Ejecutivo insiste en que no existe un acuerdo definitivo. Pero el simple hecho de que el Gobierno vuelva a estudiar una deducción hipotecaria eliminada hace más de una década ya anticipa un giro relevante en el debate sobre vivienda, fiscalidad y acceso a la compra en España.




