El desequilibrio entre la creación de nuevos hogares y la construcción de vivienda nueva genera un hueco que podría alcanzar las 215.000 viviendas si se incorpora la demanda extranjera. Alicante se sitúa entre las provincias con mayor presión residencial, con un 34% de las compras realizadas por extranjeros no residentes durante 2025, el porcentaje más alto del país. El crecimiento de las viviendas turísticas y los alquileres de corta duración también inciden en esta situación.
En Castellón se construye una vivienda por cada siete nuevos hogares, una ratio muy inferior a la media española (0,38 viviendas por nuevo hogar). En la Comunitat Valenciana, la media es de 0,22 viviendas por cada nuevo hogar, mientras que en Alicante alcanza 0,30.
El precio del alquiler en la Comunitat Valenciana ha aumentado un 83% entre 2015 y 2023, mientras que los salarios solo lo han hecho un 22%. En la ciudad de València, el precio de venta también se ha alejado de las rentas familiares.
Galindo propone aumentar la oferta residencial mediante la construcción de nuevas viviendas, agilizar licencias urbanísticas, reducir plazos administrativos, movilizar suelo público y ampliar el parque de vivienda social. También aboga por mejorar las infraestructuras de transporte y la conexión de nuevas áreas residenciales.




