La Costa Blanca es mucho más que una sucesión de playas y paseos marítimos. Aunque el Mediterráneo es su gran reclamo, el litoral alicantino y su interior esconden pueblos con una identidad muy marcada, capaces de resumir en pocos kilómetros buena parte de lo que hace especial a esta zona: historia, gastronomía, arquitectura popular, miradores, tradición marinera y paisajes que cambian por completo entre la montaña y el mar.
Para decir que se conoce de verdad la Costa Blanca no basta con quedarse en sus destinos más turísticos. Hay lugares que funcionan casi como una ruta de iniciación para entender la provincia de Alicante: pueblos colgados en la roca, fachadas de colores junto al agua, cascos antiguos blancos, castillos sobre el mar y una gastronomía que forma parte del viaje. Estos cinco municipios forman un recorrido perfecto para descubrir esa mezcla de postal mediterránea y carácter local.
El primer lugar de la ruta es [El Castell de Guadalest](https://www.informacion.es/benidorm/2026/06/02/pueblo-alicante-cuento-castillo-embalse-tunel-guadalest-dv-loc-130941163.html), uno de los pueblos más singulares del interior alicantino. Su casco histórico parece esculpido directamente en la roca y se asoma al valle con una imagen difícil de olvidar: casas encajadas en la montaña, restos defensivos, calles estrechas y el embalse de agua turquesa al fondo. Subir hasta el castillo permite contemplar una de las vistas más conocidas de la provincia, con la lámina de agua rodeada de montañas. Este sábado, el municipio celebra su Noche Romántica, una cita con ambientación especial, música instrumental, photocall y cenas en bares y restaurantes participantes.
La segunda parada es [La Vila Joiosa](https://www.informacion.es/ocio/planes/2025/07/12/cala-bol-nou-villajoyosa-dv-loc-105853391.html), una localidad que resume como pocas la relación entre la Costa Blanca y el Mediterráneo. Su imagen más reconocible está en las casas de pescadores de colores frente al mar, una hilera de fachadas vivas que se ha convertido en una de las postales más fotografiadas de Alicante. La tradición cuenta que esos colores ayudaban a los marineros a identificar sus viviendas desde el agua. Pasear por el casco antiguo, acercarse al paseo marítimo y detenerse ante esas fachadas es casi obligatorio. A ello se suma su tradición chocolatera.
La tercera parada lleva hasta [Calp](https://www.informacion.es/ocio/planes/2025/07/29/cala-aguas-cristalinas-escondida-penon-120165367.html), dominada por una silueta imposible de confundir: el [Peñón de Ifach](https://www.informacion.es/ocio/planes/2024/06/01/rutas-senderismo-alicante-mejores-vistas-espana-dv-101720598.html). Esta enorme mole de roca, convertida en parque natural, se eleva junto al mar y marca todo el paisaje del municipio. Es el gran icono de Calpe y una de las imágenes más reconocibles de la Costa Blanca. Desde sus alrededores se pueden contemplar playas, salinas, puerto pesquero y una línea de costa que combina naturaleza y actividad turística. Su casco antiguo ofrece calles con murales, rincones de color y restos de su pasado marinero.
La cuarta parada es [Altea](https://www.informacion.es/comunidad-valenciana/2023/02/10/escapada-pueblos-espectaculares-comunidad-valenciana-dv-81081194.html), probablemente uno de los pueblos más buscados por quienes quieren encontrar la imagen más mediterránea de Alicante. Su casco antiguo, situado en alto, está formado por calles empedradas, fachadas blancas, cuestas, buganvillas y miradores abiertos al mar. En lo alto aparece la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, con sus cúpulas azules y blancas, una estampa que muchos comparan con la de algunas islas griegas. Altea invita a caminar despacio, entrar en pequeñas tiendas y detenerse en sus plazas.
La ruta termina en [Dénia](https://www.informacion.es/marina-alta/2026/01/29/ruta-senderismo-alicante-cima-montgo-campo-tiro-dv-loc-126227437.html), un final perfecto porque reúne historia, mar y gastronomía en un mismo destino. Su castillo, situado sobre una colina junto al puerto, recuerda la importancia estratégica de la ciudad a lo largo de los siglos y ofrece una de las mejores vistas sobre el litoral y el casco urbano. Dénia permite combinar una visita patrimonial con un paseo por el puerto, el barrio marinero, las playas o el entorno del Montgó. Su gran valor añadido está en la cocina, reconocida como Ciudad Creativa de la Gastronomía por la UNESCO en 2015.
Guadalest, La Vila, Calp, Altea y Dénia forman una ruta muy completa para entender por qué la Costa Blanca es uno de los grandes destinos del Mediterráneo español. Cada uno aporta algo distinto: la montaña y el embalse, el color marinero, la fuerza del peñón, la postal blanca y azul, y una cocina reconocida internacionalmente. Se pueden visitar en escapadas separadas o unirlos en un recorrido de varios días por la provincia de Alicante. Lo importante es no quedarse solo en lo más turístico.




