El espectáculo pirotécnico incluyó cinco retenciones de fuegos terrestres, cuatro fases aéreas, cinco pasadas de terremoto final y dos finales aéreos con golpes de trueno y charras. La cantidad de pólvora utilizada, 150 kilogramos, fue el máximo permitido para este tipo de eventos.
Al finalizar la mascletá, el público congregado en la plaza de los Luceros aclamó al pirotécnico, quien compartió el momento con parte de los asistentes. Se escucharon gritos como “¡esto sí que es una mascletà!”. En muchos balcones se exhibieron carteles con la nota 'nueve' y se agitaron pañuelos blancos, un gesto tradicional de celebración.
Los bomberos tuvieron que mantener cerrado parte del perímetro cercano al lugar del disparo, ya que algunos artefactos no ardieron completamente y requirieron su retirada por parte de los trabajadores de la compañía pirotécnica, una situación habitual en este tipo de espectáculos antes de reabrir el paso al público.




