El parque inundable de La Marjal en Alicante se ha erigido como finalista en los premios New European Bauhaus en la categoría de Circularidad, Sostenibilidad e Innovación. Compite con candidaturas de Zaragoza, Marsella (Francia) y Viscri (Rumanía), entre las 21 propuestas que optan al galardón en las distintas categorías. La votación pública ya está abierta, previa a la decisión del jurado.
El alcalde, Luis Barcala, ha destacado que "este es un reconocimiento más para Alicante, que aspira a liderar las iniciativas de innovación y sostenibilidad en Europa". Subrayó que la Nueva Bauhaus Europea, una iniciativa de la Comisión Europea, busca unir arte, cultura, ciencia y tecnología para transformar las ciudades. Barcala añadió que este reconocimiento llega tras celebrar el décimo aniversario del sistema hidráulico, convertido en un ecosistema natural, y pone a Alicante en primer plano internacional.
El Ayuntamiento presentó la candidatura a través de la Agencia Local de Desarrollo ‘Impulsalicante’ y dentro de la estrategia municipal Alicante Futura. La ciudad ya mostró su compromiso con esta iniciativa europea cuando acogió el festival MedCity de la Nueva Bauhaus Europea en abril de 2024, promoviendo la sostenibilidad, inclusión, belleza y calidad de vida en las ciudades mediterráneas.
Anima a los alicantinos a apoyar la candidatura de La Marjal en la votación pública.
El parque urbano inundable La Marjal es un ejemplo destacado de solución basada en la naturaleza. Fusiona la resiliencia ecológica con la belleza urbana, diseñado para absorber el agua de lluvia mediante sistemas naturales de humedales, transformando el riesgo de inundación en un espacio público vibrante. La vegetación autóctona, los corredores de biodiversidad y los senderos accesibles crean un espacio verde inclusivo donde la sostenibilidad se une a la vida comunitaria, encarnando los valores de la Nueva Bauhaus europea: belleza, sostenibilidad y convivencia.
Inaugurado en 2015, este parque de 3,6 hectáreas imita los humedales mediterráneos y funciona como una gran cuenca de retención de aguas pluviales con capacidad para 45.000 m³. Ha evitado numerosas inundaciones, como las de marzo de 2017 (15.500 m³) y agosto de 2019 (22.000 m³), protegiendo las zonas urbanas circundantes. El proyecto, con un coste de 3,67 millones de euros, ha sido económicamente rentable, casi cuatro veces menos que una alternativa subterránea. Socialmente, ha conectado barrios previamente aislados y se ha convertido en un santuario para más de 120 especies de aves. A largo plazo, actúa como herramienta para la adaptación al cambio climático, mitigando el efecto isla de calor urbano (reducciones de hasta 5ºC) y capturando carbono. Integra principios de economía circular, como la reutilización de la tierra excavada, garantizando un crecimiento urbano sostenible e inspirando su replicación en otros municipios mediterráneos.




