La demanda de los residentes de Tabarca para independizarse parcialmente del Ayuntamiento de Alicante y constituirse como una entidad local menor, de materializarse, añadiría un nuevo capítulo a su ya compleja historia territorial. Situada a ocho kilómetros de Santa Pola y a veinte de Alicante, su condición insular ha marcado una ambigüedad administrativa y nominal constante.
Las primeras referencias escritas a la isla datan de hace dos milenios, cuando el geógrafo griego Estrabón la denominó Planesia. El erudito del siglo XVIII Gregori Mayans sugirió una conexión con una isla cercana a Marsella, Planier, o bien que el nombre significaba «peligroso» por sus escollos, en lugar de «llano» como se ha interpretado habitualmente. Posteriormente, los romanos la rebautizaron como Planaria, y el geógrafo árabe Al Edrisi la llamó Planasia en el siglo XII.
A partir del siglo XV, la isla fue conocida como «isla de Santa Pola», denominación que persistiría hasta el siglo XVIII, cuando adquirió el nombre de Nueva Tabarca con su adhesión al municipio de Alicante. Históricamente, su definición territorial estuvo ligada a Elche y Santa Pola. De hecho, Elche consideró la isla como territorio propio desde la conquista cristiana del siglo XIII, ejerciendo pleno dominio sobre ella.
“"La villa de Elche, desde tiempo inmemorial, se considera dueña de la isla de Santa Pola, ejerciendo pleno dominio sobre ella, sufriendo los mismos efectos y disponiendo de las mismas prerrogativas que la villa posea con el paso de los siglos."
Una prueba de esta pertenencia a Elche es un escrito de 1337, en el que Ramon Berenguer, hijo del monarca Jaume II, concedió licencia al Concejo de la villa ilicitana para edificar una torre en la isla. A finales del siglo XIV, Elche y, por tanto, Tabarca, fueron vendidas a Barcelona por el infante Martí l'Humà para hacer frente a los gastos de la campaña bélica de Sicilia. Entre 1392 y 1473, la isla formó parte de la capital catalana, hasta que el rey Juan II confiscó la villa de Elche y el territorio recuperó su estatus anterior.
La disputa por la pesca entre Elche y Alicante en los alrededores de Tabarca se remonta a esos siglos, un conflicto que puede considerarse el origen de la contienda por el dominio de la isla. La repoblación definitiva de Tabarca con la llegada de los genoveses rescatados de la Tabarka tunecina en 1770 marcó su adhesión al término de Alicante como pedanía, por orden del monarca Carlos III, a pesar de las reivindicaciones de Elche.
Los nuevos pobladores genoveses, que aún conservan sus apellidos de origen, se asentaron en la isla con la creencia de que su presencia la protegería de los ataques piratas. Así se desarrolló un poblado con casas, iglesia y elementos defensivos como las murallas, adoptando el nombre de Nueva Tabarca. Con la desaparición de la figura del gobernador militar en 1850, la isla quedó más dependiente del Ayuntamiento alicantino para los servicios básicos. La figura del pedáneo, instaurada en la segunda mitad del siglo XIX, fue eliminada en 2015 por decisión del Ayuntamiento de Alicante, hecho que llevó a la creación de una asociación de vecinos para mantener la interlocución con el consistorio.




