El Festival Literario Xilòfag se ha consolidado como una de las citas culturales más singulares del interior castellonense. Desde su nacimiento, se ha definido como un evento “devorador de libros” que utiliza a los grandes autores para reflexionar sobre la sociedad. En ediciones anteriores, el festival exploró el misterio con Agatha Christie, la identidad de género con Orlando de Virginia Woolf o la literatura de posguerra. Este 2026, el certamen despojará el mito de la alcahueta para trazar puentes entre el siglo XV y las problemáticas del siglo XXI.
La programación se iniciará el jueves 23 de abril, coincidiendo con el Día del Libro, con la proyección de la película de Gerardo Vera. No obstante, el núcleo de la edición llegará el viernes 24 de abril, cuando la literatura se cruce con la reflexión social. Las charlas de la psicóloga Puri Lietor y la experta Carolina López analizarán la “doble verdad” del sistema prostitucional y la trata, temas intrínsecos al subtexto de la obra de Rojas.
El fin de semana ofrecerá una inmersión total en Vilafranca con diversas actividades. En el ámbito de la literatura y el arte, se inaugurará la exposición “Libros prohibidos – Libros de amor” en las Salas Góticas y se presentará la novela Mi nombre es Celestina, de Desirée Baudel. La participación ciudadana será clave con el audiovisual “La Celestina en el siglo XXI”, protagonizado por vecinos y vecinas del pueblo, y la performance Akelarre, a cargo de La Xalera en la Plaza de la Iglesia. Además, las tradicionales Cenas Literarias en Forn Gastro volverán a ser el punto de encuentro donde la gastronomía se inspirará en el universo celestinesco.
El festival se cerrará el domingo 26 de abril con una propuesta cargada de simbolismo. Por la mañana se inaugurará el “Banco de La Celestina” en la avenida Llosar, seguido de una visita guiada centrada en la censura (Xilòfag censurado), a cargo de Guillem Monferrer. El colofón final será la representación teatral de la compañía Calema Producciones, seguida de un coloquio posterior a la función para desentrañar los matices de esta puesta en escena contemporánea. Con esta sexta edición, el Xilòfag reafirma su compromiso con la cultura crítica, demostrando que Vilafranca no solo lee los clásicos, sino que los habita, los degusta y los cuestiona.




