El inmueble, que se encuentra en estado de ruina desde 2006 y sin actividad desde entonces, será rehabilitado para convertirse en un bloque residencial con diez viviendas. La concesión de la licencia urbanística representa un paso decisivo para la recuperación de este edificio, cuyo deterioro había generado una creciente preocupación vecinal.
Durante casi dos décadas, el inmueble ha sido escenario de ocupaciones, actos vandálicos e incluso incendios, además de convertirse en un foco de insalubridad e inseguridad. El Ayuntamiento ya concedió el pasado año el permiso necesario para la reparación, una actuación previa imprescindible.
La promotora dispone ahora de un plazo máximo de nueve meses para iniciar las obras y de un año para ejecutarlas. El concejal de Urbanismo, Jesús Sellés, ha destacado que la reactivación de estos proyectos supone una inyección para la economía local y la generación de empleo.
Sellés ha subrayado que el Ayuntamiento continúa trabajando para desbloquear otras construcciones inacabadas, conocidas como "esqueletos", paralizadas desde la crisis inmobiliaria de 2009. El objetivo es transformar antiguos símbolos de la crisis en motores de crecimiento urbano y social.




