Las obras, financiadas con fondos europeos Next Generation y ayudas urgentes para mancomunidades afectadas por la riada, se centran en la limpieza y adecuación de una zona verde de 5.900 metros cuadrados en la vaguada de la urbanización. El objetivo principal es restaurar el cauce temporal, gravemente afectado por el episodio de lluvias, y crear un arboreto que potencie su uso público y turístico.
La iniciativa prevé la retirada de escombros, sedimentos y vegetación dañada, así como el refuerzo de los taludes del cauce para protegerlos de la erosión. Además, se plantarán especies autóctonas con bajo riesgo de incendio, integradas en el arboreto, para mejorar la cohesión del suelo y minimizar la erosión futura.
Restaurar el área, prevenir riesgos climáticos y atraer visitantes.
El proyecto también incluye la instalación de un sistema de drenaje permeable y señales educativas. Estas señales describirán las especies del arboreto, informarán sobre los riesgos climáticos de la zona y destacarán la importancia del cauce como ecosistema, fomentando un uso responsable por parte de residentes y turistas.
Esta actuación, a la que se sumarán otras dos en otros puntos del municipio, busca transformar la vaguada en un arboreto resiliente y atractivo, combinando la restauración ambiental con un espacio recreativo, educativo y turístico que refuerza el valor paisajístico de La Llomayna y su seguridad ante eventos climáticos. Otros municipios como Bétera, Casinos, Benaguasil, Riba-roja de Túria y Llíria también están coordinados por la Mancomunidad Camp de Túria para desarrollar proyectos similares.




