La Semana Santa de Sagunto, entre la tradición y la polémica por la igualdad

La negativa a la participación femenina en una cofradía ha generado un debate sobre la discriminación y el apoyo institucional.

Imagen genérica de una plaza mediterránea de noche, con farolas y figuras borrosas al fondo.
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Imagen genérica de una plaza mediterránea de noche, con farolas y figuras borrosas al fondo.

La Semana Santa de Sagunto ha estado recientemente en el centro de la controversia debido a la decisión de una cofradía de vetar la participación femenina, generando un debate sobre la igualdad y el futuro de su reconocimiento como fiesta de interés turístico.

La celebración de la Semana Santa en Sagunto ha sido calificada de éxito por los medios comarcales, a pesar de la polémica generada por la negativa de una cofradía a aceptar mujeres entre sus miembros. Esta decisión, que se produce por tercera vez, ha provocado una discusión sobre la discriminación y la necesidad de moderar el tono crítico.
La situación ha puesto a Sagunto en el mapa mediático, no por sus excelencias, sino por un hecho considerado vergonzoso: una discriminación flagrante que se ha convertido en un espectáculo público. La discusión se ha centrado en la tradición como argumento para justificar la exclusión, un recurso que a menudo se utiliza para mantener privilegios o vulnerar derechos.

No se puede blanquear una vulneración de los derechos de las mujeres ni consentir que reciba ningún tipo de apoyo público, ni económico ni logístico. Ninguna organización —religiosa o secular— debería pasarse por el forro del capirote décadas de lucha por la igualdad con total impunidad.

La exclusión de las mujeres no es un gesto inocente, sino que implica una decisión sobre quién puede participar y quién no, perpetuando jerarquías. Esta decisión ha recibido el aplauso de sectores de la extrema derecha, transformando el problema local en un síntoma más amplio que debería alertar a las instituciones públicas, que teóricamente se deben a la igualdad y la justicia.
La respuesta institucional ha sido desigual. Por un lado, se ha anunciado la retirada del título de Interés Turístico, mientras que, por otro, la posición política ha oscilado entre la prudencia y la tibieza, siendo considerada insuficiente. Esta situación genera preocupación por la normalización de una discriminación tan grave y la respuesta inadecuada que recibe, así como por la persistencia de discursos misóginos en hombres jóvenes.
El foco mediático sobre esta votación ha desviado la atención de problemas más urgentes que afectan a la clase trabajadora de Sagunto, como el acceso a la vivienda, la precariedad laboral, los servicios públicos y la situación de las personas en riesgo de exclusión.