Tras más de dos décadas sin hacerlo en esta zona protegida, incluida en la lista de humedales Ramsar, la especie en peligro de extinción ha encontrado en el marjal de Almardà-Almenara un hábitat idóneo. La Generalitat Valenciana, a través del Proyecto Life (2021-2025), ha impulsado la mejora de este espacio.
La reintroducción de unos 20 ejemplares a principios de año ha dado sus frutos. Se han avistado dos parejas reproductoras: una con 13 pollos y otra con 11. La entidad Acció Ecologista Agró, que ha colaborado en el acondicionamiento del humedal, no descarta que haya más parejas no detectadas.
La calidad de las aguas y la gestión del marjal, gracias a la colaboración de Acció Ecologista Agró, los agricultores locales y las administraciones, han sido claves. La renovación constante de las aguas, con aportaciones de la Font de Quart y otros acuíferos, junto con la gestión parcial de la sequía por parte de los agricultores, ha mantenido las condiciones óptimas para la reproducción de la especie.
El proyecto Life ha superado las expectativas, ya que la población de cerceta pardilla se ha duplicado desde finales de 2020, pasando de 74 a más de 150 parejas reproductoras en 2025. Este éxito no solo se debe al programa de cría en cautividad, sino también a la mejora de los hábitats en el territorio valenciano.




