Toni Bru y el valencianismo en Elx: Un legado de lucha cultural y política

La trayectoria de Toni Bru, desde las primeras manifestaciones postfranquistas hasta la creación de espacios de libertad cultural en Elx.

Imagen de una manifestación política en la calle de Xàtiva de València en 1977, con una pancarta de Elx por la autonomía.
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Imagen de una manifestación política en la calle de Xàtiva de València en 1977, con una pancarta de Elx por la autonomía.

La figura de Toni Bru es clave para entender el valencianismo en Elx, desde su participación en la primera gran manifestación por la autonomía en 1977 hasta la creación de espacios de resistencia cultural durante el franquismo.

La primera gran manifestación política postfranquista, celebrada el 9 de octubre de 1977 en la calle de Xàtiva de València, fue un punto de inflexión para el valencianismo. Bajo el lema «Libertad, amnistía y estatuto de autonomía», llenó las calles de la capital. Los participantes de Elx, incluyendo a Joan Carles Martí, Toni Sanchis, Josep Raimon Sastre i Parres, Juli Moreno y posiblemente el arquitecto Dídac Macià i Ernica, fueron testigos de este evento histórico. La pancarta que portaban proclamaba «Elx per l’autonomia al País Valencià», reflejando el espíritu del Consell Popular de Cultura Catalana, una iniciativa surgida del Congrés de Cultura Catalana (1975-1977).
Toni Bru hizo del valencianismo un modo de vida, una creencia cívica y política que también le sirvió como remedio personal. Un soneto titulado «Reloj», dedicado por P. Micó en los años sesenta, ya anticipaba su profunda dedicación. Bru, un hombre sin familia propia (solo su madre y una hermana discapacitada), enfermo y sin recursos económicos, buscó en el valencianismo una vía para escapar del aislamiento. Comenzó a impartir clases de valenciano y a organizar actos valencianistas en lugares como la Peña Madridista, la Coral Ilicitana, el Casino y el Café Marfil, instituciones que, a pesar de su arraigada tradición franquista, ofrecieron un espacio para la difusión cultural.
Sin embargo, estas iniciativas encontraron resistencia. Conferencias programadas en valenciano, como las del abogado Robert Moròder sobre el centenario de Joanot Martorell y de Manuel Sanchis Guarner sobre Pompeu Fabra, fueron prohibidas. La situación comenzó a cambiar para Toni Bru cuando conoció a Maraldés y Castillejos a mediados de los años sesenta. Después se unieron Andreu, Juli, Joan Carles y otros jóvenes que aportaron una nueva energía al movimiento.
Andreu Castillejos i Furió (1942-2013), dibujante, pintor y fotógrafo, fue uno de los primeros en conectar con Bru. En 1967, durante una exposición de sus obras en la Unió Excursionista de Elx, Bru quedó gratamente sorprendido por los programas redactados en valenciano. Castillejos se convirtió en su confidente, compartiendo tardes enteras de conversaciones y risas. Por su parte, Maraldés, empresario con una fábrica de cajas de cartón llamada Elximprés, encontró en el Club de Amigos de la Unesco un espacio para charlar y conspirar con Bru.
Durante los últimos años de la década de 1960 y los primeros de 1970, el Club de Amigos de la Unesco se convirtió en un punto de encuentro crucial para los jóvenes de Elx con inquietudes culturales progresistas. Aquí se organizaron exposiciones de pintura y concursos de fotografía, y Bru, Maraldés, Morell y Martí impartieron clases de valenciano. Este espacio, impensable años atrás, permitió a los componentes del Esbart Elx Folk cantar en valenciano como signo de identidad y dignidad, influidos por la Nova Cançó catalana y la Nouvelle Chanson Française.