La política de publicaciones en Elche durante la alcaldía de Manuel Rodríguez

Análisis de la contribución del Ayuntamiento de Elche a la cultura escrita en valenciano durante los mandatos de Manuel Rodríguez.

Imagen genérica de una imprenta antigua con detalles de la máquina.
IA

Imagen genérica de una imprenta antigua con detalles de la máquina.

El artículo analiza la destacada política de publicaciones del Ayuntamiento de Elche durante los mandatos de Manuel Rodríguez, poniendo énfasis en la revista 'Festa d'Elx' y la colección 'Temes d'Elx'.

El valencianismo cultural de Elche recuerda con especial significación la política de publicaciones impulsada desde la alcaldía durante los dos mandatos de Manuel Rodríguez. Su apuesta por la palabra impresa en valenciano, ya manifestada cuando fue concejal de Cultura y Turismo, diputado provincial y director de la UNED, se vio incrementada notablemente al acceder a la alcaldía. Durante aquellos ocho años, el Ayuntamiento de Elche alcanzó un volumen y una calidad de publicaciones sin precedentes, tanto en valenciano como en castellano, llegando a un público amplio dentro y fuera de la ciudad.
La gestión y promoción de estos proyectos se llevó a cabo mediante un convenio con la Universidad de Alicante, bajo la dirección del profesor Biel Sansano. Como arquitecto municipal vinculado a la alcaldía, el autor del artículo se encargaba de los aspectos visuales de las maquetaciones, mientras que la impresión, siempre cuidada, la realizaba Pascual Segarra Sanchez (1962), heredero de una tradición familiar de impresores.
La política de publicaciones, configurada a lo largo de unos años desde su inicio en 1987, consolidó iniciativas como la revista municipal «Festa d’Elx» (anteriormente «Festa d’Elig») y la colección de libros de pequeño formato «Temes d’Elx». Estas colecciones tuvieron una gran proyección, continuando incluso después de 1995, cuando la nueva corporación municipal mostró menos interés por la cultura.
La revista «Festa d’Elig», con orígenes en 1942, sufrió una trayectoria errática hasta 1989, con cambios constantes de formato y contenido. Sin embargo, bajo la dirección de Biel Sansano (1989-1998) y posteriormente Joan Castaño, la revista se numeró correctamente, se homogeneizaron las dimensiones y el valenciano se convirtió en la lengua vehicular principal. Se cuidó el diseño, el papel y la tipografía, y cada año se encargaba una colección de dibujos a un artista local para las cubiertas e ilustraciones.
La colección «Temes d’Elx», con una intención de estudios serios sobre el municipio, publicó unos cincuenta folletos con una maquetación unitaria. La portada del conjunto, diseñada por el autor del artículo en 1991, incorporaba una interpretación del escudo heráldico de Elche. Títulos sobre el patrimonio, la historia, las fiestas y la cultura local conformaron esta valiosa colección durante la etapa de Manuel Rodríguez.
Después de 1998, «Festa d’Elx» volvió a una trayectoria esporádica, mientras que la colección «Temes d’Elx» dejó de ser editada por el equipo original. El artículo concluye lamentando la tendencia actual de recuperar el antiguo nombre franquista «Elig», considerado un obstáculo para la normalización toponímica valenciana.