Elche: A un año de las elecciones, la gestión se enfrenta a la realidad administrativa

El bipartito PP-Vox centra su gestión en la difusión, mientras la oposición busca alternativas ante los retos pendientes.

Imagen genérica de una plaza de ciudad mediterránea al atardecer.
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Imagen genérica de una plaza de ciudad mediterránea al atardecer.

A un año de las elecciones municipales de 2027, el Ayuntamiento de Elche afronta la realidad administrativa con un gobierno centrado en la gestión diaria y la oposición buscando alternativas.

Con las elecciones municipales de 2027 en el horizonte, el actual ejercicio presupuestario será el último completo bajo la gestión del bipartito PP y Vox. Ambas formaciones aspiran a revalidar el gobierno, con el PP buscando la posibilidad de gobernar en solitario y Vox con la voluntad de impulsar más políticas de su ideario. Mientras tanto, la oposición, formada principalmente por el PSOE y Compromís, intenta revitalizarse y presentar una alternativa.
El equipo de gobierno municipal, liderado por el alcalde Pablo Ruz, ha centrado sus esfuerzos en la difusión de eventos, visitas a empresas e inauguraciones, así como en la gestión del día a día. Esta actividad frenética, que incluye plantaciones de arbolado y generación de sombras, ha sido generalmente bien valorada, aunque también ha afectado la salud del alcalde, quien requirió unos días de baja. En términos de proyectos, se apuesta por el pragmatismo, como se ha visto en Nuevos Riegos El Progreso y la pasarela peatonal sobre Altabix. También se busca dar una salida al futuro complejo de Jayton (que será Maestro Alfredo Javaloyes) como conservatorio profesional, una propuesta que Compromís considera poco realista.
Sin embargo, algunas grandes apuestas anunciadas han quedado estancadas. El Plan Estratégico 2025-2035, impulsado hace un año, no muestra novedades ni presupuesto asignado, y el proyecto transformador del Río Vinalopó tampoco avanza. La maquinaria administrativa al límite y un gasto excesivo, que llevó a un plan de ajuste, han obligado a priorizar inversiones. Además, la no obtención de fondos europeos para la Estrategia Edil, valorados en 20 millones de euros, ha obligado al ayuntamiento a asumirlos directamente. Un ciberataque también ha generado incertidumbre sin responsabilidades claras.
Para hacer frente a la situación financiera, se ha optado por un préstamo menor, cumpliendo así las exigencias de Vox. Este hecho ha tenido repercusiones en áreas como las ayudas a la maternidad, que han visto reducido su presupuesto. Proyectos emblemáticos como la obra de Curtidores, el Molí Ressemblanc, el parque junto al Hospital del Vinalopó, el ascensor del Puente de la Virgen, o la actuación sobre el edificio de Correos, parecen alejarse del corto plazo. La realidad administrativa ha alterado planes y calendarios, y solo algunas iniciativas cristalizarán antes de los comicios.
El bipartito ha sacado adelante actuaciones de menor envergadura como mejoras en el alumbrado, arbolado y semipeatonalizaciones, manteniendo la imagen de "ciudad bonita". Se ha puesto en marcha el Plan de Uso y Gestión del Palmeral, y hay modificaciones del Plan General en marcha. Compromisos heredados como el Mercado Central y el colegio Les Arrels avanzan con retrasos. Otras actuaciones propias incluyen la construcción del complejo de Jayton y la reforma de la Plaza del Congreso Eucarístico. También se prevé iniciar los mercados de Plaza Barcelona y Madrid, y el Pont del Bimil·lenari.
En cuanto a la vivienda, se ha activado el 'Plan Casa Fácil', público-privado, que prevé la construcción de 240 viviendas, de las cuales 48 se destinarán a alquiler asequible. La segunda fase, con cambios de uso en seis parcelas, aún no tiene plazos anunciados. Las relaciones con otras administraciones presentan avances lentos en la Ronda Sur, el bloqueo de la carretera Elche-Santa Pola, y la adjudicación de la depuradora. La Diputación avanza lentamente en el Palacio Congresual. Como novedad relevante, se prevé un nuevo edificio en el Hospital General para ampliar quirófanos. A nivel estatal, se tramita la conexión de la estación del AVE con la ciudad y la Variante Torrellano.
En el ámbito político, el PP ha seguido la línea de Vox en cuestiones como la votación contra el aborto. Las relaciones entre ambas formaciones han estado marcadas por tensiones, especialmente por la situación de Samuel Ruiz (Vox), quien amenazó con dimitir para presionar los presupuestos de 2026. La competencia interna en Vox entre Ruiz y Aurora Rodil es notable. El gobierno ha seguido con su batalla cultural, aunque ha dado marcha atrás con el proyecto de la nueva Maredéu.
La oposición socialista ve a su portavoz, Héctor Díez, como candidato a la alcaldía, aunque aún no ha sido oficializado. Díez, con experiencia en gestión, busca corregir su imagen con el uso de redes sociales. El PSOE confía en aprovechar las carencias del gobierno en materia social, vivienda y la lentitud en grandes proyectos. Intentan hacer calar la idea de un gobierno "despilfarrador", con la concejala Patricia Macià liderando la fiscalización económica.
Compromís, con la concejala Esther Díez, centra sus esfuerzos en derechos colectivos y vivienda, criticando los "anuncios y propaganda" del alcalde. Han iniciado un proceso de confluencia con Podemos y Esquerra Unida para intentar una alianza amplia ante la dispersión del voto de izquierda. El objetivo es combatir a la derecha y disputar el Ayuntamiento, aprovechando el descontento con las políticas del PP y Vox, y el contexto estatal del PSOE.