La N-332, a su paso por Elche, se ha convertido en un punto negro para la fauna. En poco más de diez días, se han registrado dos atropellos de zorros en un tramo cercano a El Altet, una zona considerada de gran valor ecológico. Estos incidentes han puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la seguridad para la fauna en este corredor natural que conecta espacios como el Clot de Galvany, el Saladar de Agua Amarga y el Fondet de la Senieta.
Un residente de Gran Alacant, Jesús Climent, ha sido testigo directo de estos hechos, encontrando un primer ejemplar muerto en dirección a Gran Alacant y un segundo en sentido contrario, cerca del túnel de El Altet. Climent expresa su preocupación, ya que considera que el problema ya no es puntual y alerta de que la carretera actúa como una barrera que fragmenta el hábitat, obligando a los animales a cruzar el asfalto.
Los vecinos relacionan estos atropellos con la época de cría, cuando los adultos se desplazan más para alimentar a sus cachorros, aumentando así el riesgo de encontrarse con el tráfico. Reclaman una mayor concienciación de los conductores y la instalación de señalización específica en los puntos más conflictivos para reducir la mortalidad de especies clave para el ecosistema local.
La presión humana sobre la zona, incluyendo el aumento del tráfico y la expansión urbanística, se señala como un factor agravante. Climent critica el crecimiento urbanístico en Gran Alacant, que ha conllevado la pérdida de espacios naturales y aumenta la fragmentación del territorio, poniendo en peligro la fauna.
El zorro común (Vulpes vulpes) es una especie habitual en el Clot de Galvany, un espacio natural protegido de 360 hectáreas gestionado por Aigües d’Elx. A pesar de su carácter huidizo, se han incrementado las observaciones directas en los últimos años. La información divulgativa del paraje ya advertía de la localización frecuente de ejemplares atropellados en las carreteras cercanas, especialmente en zonas alrededor de la charca central y los sistemas dunares.
El zorro juega un papel ecológico relevante como dispersor de semillas y regulador de poblaciones de otros animales. Su adaptabilidad a diferentes recursos lo hace vulnerable en zonas humanizadas. La N-332 atraviesa un territorio vital para la fauna, donde estos animales se desplazan, se alimentan, crían y buscan refugio.




