La concentración, que tuvo lugar a primera hora de la mañana, impidió inicialmente la entrada de los trabajadores de la Fundación Cepaim, la ONG encargada de gestionar sus procesos de asilo en España. Su intención era también marchar a pie hasta Guardamar por la N-332, una vía con un tráfico intenso de más de 25.000 vehículos diarios.
La Guardia Civil, a través de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Alicante (USECIC), intervino para mediar en la situación y evitar que el grupo de migrantes se desplazara por la carretera. Tras negociaciones con representantes de los migrantes, estos desistieron de su intento de marcha y permitieron el acceso del personal de la ONG.
Los migrantes, mayoritariamente de origen maliense, están alojados en un hotel que funciona en el antiguo seminario de los Maristas, situado en el acceso sur a la pedanía ilicitana de La Marina. Llegaron a la Península desde las Canarias a mediados de 2023, como parte de un programa de acogida para reducir la presión en los centros del archipiélago. La mayoría cuenta con la condición de refugiado y protección internacional, pero esto no garantiza un permiso de trabajo inmediato.
“"Lo que quieren es trabajo y tener un medio de vida, para poder vivir ellos y enviar dinero a sus familias en sus lugares de origen, en Mali, donde están en guerra. Los trámites no son ágiles."
Desde el inicio del programa en 2023, algunos migrantes han logrado regularizar su residencia y han encontrado empleo en el sector primario, incluyendo empresas agrícolas y flotas pesqueras de la costa de Alicante. Sin embargo, la dirección del hotel señala que, incluso con trabajo, el acceso a una vivienda digna sigue siendo un gran desafío para este colectivo.




