El trabajo premiado, titulado Historias cruzadas: la participación de Murcia en la Guerra de Sucesión desde la óptica orcelitana, analiza cómo Orihuela perdió su posición dominante dentro de la gobernación e inició un proceso de asimilación a la cultura castellana, a pesar de mantener símbolos de su identidad vinculada a la Corona de Aragón.
La investigación destaca que, durante el conflicto entre 1701 y 1713, Orihuela apoyó mayoritariamente al archiduque Carlos de Austria, convirtiéndose en un punto estratégico para las tropas aliadas. En contraste, el Reino de Murcia se mantuvo fiel a Felipe V, y la resistencia borbónica fue clave para la victoria final.
La decisión de Orihuela de apoyar al archiduque Carlos estuvo influenciada por la defensa de sus fueros y privilegios, que se veían amenazados por las acciones del rey y sus ministros. La pérdida del valenciano y el intento de asimilación a las costumbres castellanas fueron consecuencias de la implantación de la Nueva Planta, aunque la ciudad continuó exhibiendo símbolos de su identidad cultural.
El estudio concluye que la gobernación de Orihuela fue disgregada antes de los decretos de Nueva Planta, con un intercambio de poder e importancia con Alicante. La Guerra de Sucesión simbolizó el principio del declive para el prestigio y el esplendor que la capital de gobernación había alcanzado durante el período foral.




