Estas señales, ubicadas cerca del faro de Levante y en el Muelle de Poniente, están dirigidas principalmente a las embarcaciones que acceden al puerto y buscan eliminar la excusa del desconocimiento de la normativa. La bahía de Torrevieja, con tres puertos deportivos y más de 2.500 puntos de amarre, ha visto cómo el fondeo incontrolado de yates y barcos de recreo se ha convertido en un problema recurrente, especialmente durante los periodos vacacionales.
La dársena portuaria de Torrevieja es una de las más grandes de la Comunidad Valenciana, con una intensa actividad que incluye la flota pesquera, un muelle industrial para el embarque de sal y numerosas embarcaciones de recreo. La presencia de barcos fondeados sin control, junto con motos acuáticas, kayaks y pádel surf, genera un tráfico marítimo considerable y conflictos por la proximidad entre embarcaciones y la seguridad de los bañistas.
La intensificación de la inspección fue acogida con sentido común por los usuarios de la bahía, aunque algunos no entendieron que se les prohibiera algo que llevan haciendo toda la vida.
Esta práctica, que se intensificó durante la pandemia como forma de evitar restricciones de movilidad y ha sido aprovechada por negocios de alquiler de embarcaciones, compromete la seguridad del tráfico marítimo y dificulta el paso hacia los puertos deportivos como Marina Salinas, Real Club Náutico y Marina Internacional, así como a las zonas acotadas para deportes náuticos autorizadas por la Generalitat Valenciana.
La Guardia Civil de Alicante, con la patrullera Río Oja, ya intensificó las advertencias el verano pasado, aunque las sanciones son aisladas. Además, la falta de cobertura de la plaza de capitán marítimo desde hace más de una década dificulta la supervisión del tráfico marítimo en la zona.




