El documento previo al nuevo plan de cuenca del Segura 2028-2032 incluye la posibilidad de que 15 hectómetros cúbicos anuales del agua que reciben en el Vinalopó se envíen a Murcia. Ante esta situación, la Junta Central de Usuarios del Vinalopó presentará propuestas técnicas antes de finales de mayo, considerando que la competencia para realizar un trasvase entre demarcaciones hidrográficas corresponde al Estado.
Un portavoz de la Junta Central señaló que sin una reparación efectiva de la balsa de San Diego y la garantía de la llegada de todos los caudales disponibles a los usuarios del trasvase del Júcar al Vinalopó, es muy difícil que la iniciativa de trasvase a Murcia prospere. Este reservorio, con una capacidad de 20 hectómetros cúbicos, no funciona desde su construcción en 2010 debido a deficiencias que causan filtraciones importantes por su solera, problemas que no se han resuelto en quince años.
Las reparaciones en este reservorio dependen del Ministerio para la Transición Ecológica. Además, buena parte de las obras del postrasvase del Vinalopó, margen izquierda, que financia y ejecuta la Generalitat, están pendientes de ejecución, no sin dificultades financieras para proyectar nuevos tramos tras la DANA. Antes de la catástrofe, se comprometieron y adjudicaron obras por valor de 30 millones de euros en el postrasvase margen izquierda.
Actualmente, el trasvase Júcar-Vinalopó se encuentra cerrado por obras de reparación en los túneles de la infraestructura, que tiene 90 kilómetros de longitud. Estas obras, que se están llevando a cabo en el túnel de Barxeta, de casi tres kilómetros, no se prevé que finalicen hasta el 18 de mayo. La falta de agua almacenada en San Diego genera un déficit que la Junta Central gestiona con la Confederación Hidrográfica del Júcar para extraer más agua de los acuíferos afectados y garantizar el suministro a los regantes.




