El Hospital Vega Baja reduce la ansiedad en cuidadores de pacientes críticos

Un estudio del servicio de Medicina Intensiva de Orihuela muestra una incidencia del 21% en sobrecarga emocional, muy por debajo de la media.

Imagen genérica de dos manos agarrándose, simbolizando el apoyo y el cuidado en un entorno hospitalario.
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Imagen genérica de dos manos agarrándose, simbolizando el apoyo y el cuidado en un entorno hospitalario.

La Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Vega Baja de Orihuela ha logrado situar en un 21% la incidencia de sobrecarga, ansiedad o depresión en cuidadores de pacientes críticos, una cifra significativamente inferior al 60% descrito en la literatura científica.

Este dato forma parte de un estudio desarrollado por el servicio de Medicina Intensiva del centro, que analiza el impacto que el ingreso en UCI deja no solo en el paciente, sino también en su entorno más cercano. El trabajo ha sido reconocido con el premio a la mejor comunicación en el congreso de la Sociedad Valenciana de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias.

"Los familiares o cuidadores suelen ser los grandes olvidados, por lo que nuestro centro realiza esta línea de investigación considerando al paciente y a su entorno como un conjunto, y abordando de forma integral sus necesidades."

Carola Giménez-Esparza · Jefa del servicio de Medicina Intensiva del Hospital Vega Baja
El modelo aplicado por el centro se basa en un equipo multidisciplinar formado por profesionales de medicina intensiva, enfermería, psicología y rehabilitación. Su trabajo se centra tanto en los pacientes críticos ingresados como en sus cuidadores, a quienes acompañan durante la estancia hospitalaria y también tras el alta. Este abordaje permite detectar de forma precoz factores de riesgo y ofrecer apoyo psicológico desde las primeras fases del ingreso, ayudando a reducir la aparición de secuelas emocionales en el entorno familiar.
El estudio ha realizado el seguimiento de 271 binomios paciente-familiar durante tres meses tras el alta hospitalaria. Para ello, se han seleccionado pacientes mayores de 18 años que habían sobrevivido al ingreso y presentaban al menos uno de estos factores de riesgo: estancia superior a cinco días, presencia de delirium, ventilación mecánica durante más de 48 horas o fallo multiorgánico. La investigación concluye que el desarrollo de este síndrome en los familiares no depende ni de la edad ni de las características basales del paciente, sino de la gravedad del proceso, de los factores asociados a la enfermedad crítica y de las secuelas posteriores.
El Hospital Vega Baja puso en marcha en 2018 una consulta específica de seguimiento para estos casos, donde se atiende de forma conjunta al paciente y a su cuidador. Las revisiones pueden realizarse a los tres meses, a los seis meses y al año, en función de la gravedad de los síntomas. Más de la mitad de los familiares acepta esta ayuda y muchos participan en una escuela de familias que ofrece formación y acompañamiento emocional.
Además, la UCI mantiene horarios de visita flexibles para favorecer el acompañamiento familiar, la implicación en cuidados básicos y la participación en la toma de decisiones clínicas. Esta comunicación más cercana y continuada con el equipo asistencial contribuye también a reducir la incidencia del síndrome. El centro destaca que este modelo de atención integral está ofreciendo resultados positivos y refuerza una atención centrada en las personas y en su contexto social y familiar, con un índice de satisfacción que supera el 80%.