La movilización, impulsada en tiempo récord, busca una respuesta municipal ante la inminencia del periodo de matriculación en mayo. Las familias afectadas, que residen en el casco urbano pero eligieron este centro en la pedanía, destacan que el servicio es crucial para la conciliación laboral y familiar, especialmente para los niños con necesidades especiales.
Con la supresión de ambos servicios, el colegio es inviable.
Las familias han reclamado a la alcaldesa y diputada autonómica, María Gómez, y a la concejala de Educación, Susana Miralles, que ejerzan su influencia para defender los intereses de los almoradidenses. También han solicitado a la Conselleria de Educación que reconsidere la decisión, que interpretan como una estrategia para “llenar” el nuevo colegio Número 4 y “un paso para cerrar el colegio de Heredades”.
Gómez ha señalado que el nuevo colegio abre muchas oportunidades y ha anunciado una reunión este martes con el secretario autonómico para abordar el asunto. Las familias, por su parte, se sienten “muy desamparadas” y han advertido que, si no hay soluciones después de la reunión, continuarán luchando por la viabilidad del centro, donde matricularon a sus hijos por sus valores pedagógicos y su inclusión.
El CEIP Heredades es un centro pequeño, de una sola línea, con 80 alumnos. La mitad de ellos, 40 niños y niñas del casco urbano de Almoradí, perderían el servicio de autobús y, por tanto, el de comedor en el colegio Martínez y Canales. El AMPA ha expresado su “profunda preocupación” por una medida que podría comprometer la viabilidad del colegio a medio plazo por la posible disminución de matrículas.




