Las actuaciones se han centrado en las carreteras N-340A, N-232 y N-238, así como en los accesos a la AP-7, una infraestructura clave para el norte de la provincia de Castellón.
Una parte de la inversión, 6,7 millones de euros financiados con fondos europeos, se ha destinado a la integración urbana y rehabilitación del firme en 13 kilómetros de vías que atraviesan Vinaròs. Destacan la construcción de tres nuevas glorietas en la N-340A para ordenar el tráfico y un itinerario ciclopeatonal de 3,7 kilómetros, segregado de la calzada.
La carretera N-238 ha recibido la mayor inversión, con 12,8 millones de euros, para mejorar la seguridad entre Vinaròs y el enlace con la AP-7. Se ha ampliado la plataforma de la vía, incorporando dos carriles, arcenes y bermas laterales, y se han reordenado los accesos con caminos de servicio.
Estas mejoras también han potenciado la conexión de la AP-7 con la red viaria del Baix Maestrat, incluyendo vías como la N-340 y la CV-101, mejorando el acceso a Alcanar y a la estación ferroviaria.
Una vez completadas las obras, la titularidad de estas vías urbanas será transferida al Ayuntamiento de Vinaròs, que asumirá su conservación.
La actuación representa la culminación de uno de los principales proyectos de mejora viaria en el norte de la provincia de Castellón, buscando aumentar la seguridad y la movilidad local.




