El emotivo evento tuvo lugar el pasado domingo, 12 de abril, en el Cementerio de Paterna, donde Rafael Mollà, de 90 años, pudo finalmente sostener la caja con los restos de su padre, Juan Mollà Gandia. El estanquero de Ontinyent fue fusilado en agosto de 1940 por el franquismo debido a sus ideas de izquierda, y sus restos han permanecido en una fosa común durante casi nueve décadas.
En el mismo acto, Antonia, nieta de Vicente Ribelles Nebot, recibió los restos de su abuelo. Ribelles, alcalde republicano de Canet d'en Berenguer entre 1936 y 1939, fue fusilado el 17 de noviembre de 1939 tras un juicio sumarísimo. Sus restos se encontraban en la Fosa 95 del Cementerio de Paterna, junto con otros 45 cuerpos.
“"Es un día deseado."
El Cementerio de Paterna, lugar donde fueron asesinadas y enterradas 2.238 personas en tiempos de paz, se convirtió en un espacio de reivindicación. Las familias de Mollà y Ribelles recibieron los cuerpos de sus seres queridos, permitiéndoles regresar a casa. Vicente Ribelles, jornalero y obrero de UGT, fue detenido y fusilado por ser considerado una "persona francamente izquierdista", según su expediente. Su nieta Antonia cumplirá el deseo de su madre de llevarlo a Canet para darle un entierro digno.
Rafael Mollà, hijo de Juan, expresó su emoción al recibir a su padre, recordando el dolor y el silencio que han sufrido las familias de los represaliados. Su nieta, Amparo Mollà, destacó que los "asesinatos de entonces se extendieron varias generaciones", con repercusiones sociales y laborales. El acto contó con la presencia de Natàlia Enguix, vicepresidenta de la Diputación de Valencia y vicealcaldesa de Ontinyent, quien calificó el evento como un "acto de justicia colectiva".




