La Murtera Cup ha cerrado sus puertas con un balance inmejorable, convirtiéndose en un fin de semana donde el deporte, la emoción y las ganas de pasarlo bien han sido los grandes protagonistas. El torneo ha superado todas las expectativas, gracias también a un tiempo que acompañó y a unos horarios que se cumplieron a la perfección, haciendo de esta edición una de casi perfecta.
Lo más destacado de las jornadas ha sido ver el disfrute de los participantes en cada partido, compartiendo risas y experiencias con compañeros y rivales. El viernes, los equipos de querubines abrieron el torneo, mientras que el sábado fueron los equipos prebenjamín y benjamín-alevín femenino los que hicieron vibrar a los asistentes en el Polideportivo Municipal de Palma.
Desde la organización subrayan el comportamiento ejemplar de todos los equipos y el gran ambiente de respeto que se respiró tanto en el terreno de juego como en las gradas. Más allá de la competición, el torneo ha sido una lección de hermandad. Al finalizar los partidos, cada niño/a recibió una medalla y unos detalles conmemorativos.
“"Nuestro objetivo principal era ver la ilusión de los niños y niñas jugando al fútbol en un ambiente tan sano y familiar y que se lo pasaran muy bien, y pensamos que este objetivo se cumplió."
El equipo de la Murtera Cup ha manifestado su agradecimiento a las diferentes empresas colaboradoras, a los equipos participantes, a la Junta Directiva del Palma CF, al conserje del Polideportivo, a Pau Rodríguez y Anaís Cano por su ayuda, a los padres y madres del club, y especialmente al ayuntamiento por su apoyo constante. Ahora, ya piensan en la tercera edición, que esperan que sea igual o mejor que esta.




