Esta operación marca el inicio de la fase clave de una obra valorada en 16,3 millones de euros, que busca recuperar cerca de tres kilómetros de costa perdidos por la regresión marina. La intervención integral está diseñada para reconstruir el equilibrio sedimentario de una franja litoral que ha sufrido décadas de erosión.
La Bonny River, una draga de succión en marcha, es una de las embarcaciones especializadas más importantes de Europa para este tipo de actuaciones. Con 158,2 metros de eslora y una gran capacidad de carga, extrae arena de un banco submarino a unos dos kilómetros de la costa y la impulsa hacia la playa.
En total, se depositará cerca de un millón de metros cúbicos de arena, equivalente al volumen de 400 piscinas olímpicas. El objetivo es devolver al litoral sur de Cullera la morfología que tenía alrededor de 1950, creando nuevos arenales con una anchura variable de entre 40 y 100 metros.
“"La combinación de espigones y aporte de arena es la única fórmula capaz de garantizar resultados duraderos en la regeneración costera."
El proyecto también incluye la construcción de tres grandes espigones, que ya encaran su fase final. Estas estructuras, de 195, 280 y 222 metros, tienen la función estratégica de interrumpir la deriva litoral que arrastraba la arena hacia el norte, estabilizando la nueva playa y reduciendo la energía del oleaje durante los temporales.
Además, se creará un nuevo cordón dunar como segunda línea de defensa natural, que actuará como reserva estratégica de arena y amortiguará el impacto de los temporales. La intención municipal es completar esta fase con la revegetación con especies autóctonas.
Esta inversión de 16,3 millones de euros, financiada con fondos europeos Next Generation, es una de las mayores realizadas en España en restauración litoral. El proyecto forma parte de una estrategia más amplia para adaptar la costa valenciana al cambio climático. La finalización está prevista para el 30 de junio, si las condiciones meteorológicas lo permiten.




