Desde primera hora de la mañana, el centro de la ciudad se ha llenado de ambiente festivo. Representantes municipales han destacado el valor identitario de esta celebración y el papel fundamental de las entidades que trabajan para mantener vivas las tradiciones locales.
Los actos han comenzado al mediodía con la llegada de los gigantes a la plaza Mayor, uno de los momentos más esperados. Durante la tarde, el protagonismo ha sido para el pasacalles de cavallets i nanos, que ha recorrido varias calles céntricas, seguido por el Ball dels Nanos, interpretado por la asociación Dansants del Corpus.
La vertiente religiosa se ha vivido en la concatedral de Santa María con la misa pontifical. Como colofón, la procesión general ha recorrido la ciudad con la participación de cofradías, entidades festivas y los niños y niñas de primera comunión, reafirmando la vigencia de esta cita en la capital de la Plana.




