Las Fallas han vuelto a traspasar fronteras, plantándose en un entorno tan singular como los Alpes suizos. La localidad de Ardon, en el cantón de Valais, ha celebrado una edición especialmente emotiva de esta fiesta, ya que ha sido la última después de diez años manteniendo viva la tradición fallera lejos de tierras valencianas.
El monumento, obra del artista fallero de Alzira, ha combinado elementos representativos de Suiza y Valencia. Esta fusión de símbolos ha sido una muestra de hermandad cultural que ha marcado esta década de celebraciones en el corazón de los Alpes.
Como es tradicional, en la jornada se han realizado algunos de los actos más emblemáticos de la fiesta, como la globotà, la pólvora y la Cremà. Este acto ha puesto el punto final a una trayectoria que ha llevado el espíritu fallero hasta Suiza.
Esta despedida, cargada de emoción, cierra una etapa en la que Ardon se ha convertido, durante diez años, en un pequeño rincón valenciano en los Alpes, consolidando una tradición que ha unido culturas.




