Los suelos agrícolas valencianos muestran una alta resiliencia tras las riadas de 2024

Un estudio del IVIA confirma el buen estado de salud de los suelos en las comarcas afectadas por la DANA, sin efectos significativos de contaminación.

Imagen genérica de tierra agrícola fértil con brotes verdes, simbolizando la recuperación y la buena salud de los suelos valencianos.
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Imagen genérica de tierra agrícola fértil con brotes verdes, simbolizando la recuperación y la buena salud de los suelos valencianos.

Un estudio elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) ha confirmado el buen estado de salud de los suelos agrícolas valencianos en las zonas afectadas por las riadas de octubre de 2024, destacando su alta resiliencia.

El director general de la Industria y Cadena Alimentaria y el director del IVIA han presentado en Requena los resultados del estudio Impacto de la Dana en viña y otros cultivos leñosos y establecimiento de protocolos de actuación. Este trabajo, centrado en evaluar las consecuencias de las riadas de 2024 sobre los suelos agrícolas, ha concluido que su aptitud es óptima.

"Se trata de un trabajo exhaustivo de análisis de muestras que nos permite confirmar la alta resiliencia de los suelos agrícolas valencianos."

el director general de la Industria y Cadena Alimentaria
La coordinadora del proyecto, la jefa de la Unidad de Agricultura Sostenible del Centro de Agrotecnologías Avanzadas, ha explicado que el estudio nació para evaluar el impacto de la DANA sobre la capacidad productiva de los suelos y la seguridad alimentaria de los cultivos en unas 160.000 hectáreas. Para ello, se analizaron comparativamente muestras de suelo, agua y material vegetal en parcelas afectadas y no afectadas.
En las comarcas altas e intermedias, la torrencialidad de las precipitaciones provocó arrastre y erosión en una agricultura donde predomina el secano, con viñedo, olivar y frutos secos. En cambio, en las comarcas bajas próximas a L'Albufera y las Riberas Alta y Baja, las superficies anegadas fueron sedimentadas con tierras y restos vegetales arrastrados.
Los investigadores del IVIA han detallado la metodología de muestreo y han señalado que en las analíticas no se han detectado efectos significativos atribuibles a las escorrentías de la riada. Además, se ha confirmado que los análisis de metales pesados, hidrocarburos y parámetros microbiológicos en suelo se encuentran dentro de los límites establecidos por la normativa vigente, lo que demuestra la buena calidad de los suelos valencianos.
El encuentro concluyó con una mesa redonda en la que representantes del sector agrario, cooperativas, organizaciones profesionales e investigadores compartieron experiencias y propuestas para mejorar la respuesta ante posibles futuros episodios climáticos extremos.