Tras dos años de análisis exhaustivos, la agricultura de Requena puede respirar tranquila. La Generalitat Valenciana ha concluido que los suelos agrícolas de la comarca están sanos, sin rastro de contaminación química ni biológica. Esta confirmación llega después de una investigación liderada por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), que ha evaluado el impacto de la DANA de octubre de 2024.
“"Se trata de un trabajo exhaustivo de muestras que nos permite confirmar la alta resiliencia de nuestro campo."
El director general de la Industria y Cadena Alimentaria, ha presentado hoy en Requena los resultados del informe Impacto de la DANA en viña y otros cultivos leñosos. El estudio destaca la «óptima aptitud» de los suelos, que se mantiene intacta a pesar de la violencia de las escorrentías que afectaron especialmente a los municipios de Utiel y Requena. El análisis comparativo entre parcelas afectadas y no afectadas demuestra una sorprendente capacidad de recuperación.
La mayor preocupación de los agricultores y exportadores tras las riadas era la posible filtración de contaminantes externos. Sin embargo, los datos técnicos presentados por el equipo del IVIA son contundentes: los niveles de metales pesados e hidrocarburos detectados se encuentran dentro de los límites de la normativa vigente, y los parámetros microbiológicos garantizan que la producción de uva, oliva y frutos secos es totalmente segura. Además, la estructura del suelo no se ha visto mermada por el arrastre de sedimentos.
La jornada, celebrada en la Oficina Comarcal Agraria (OCA) de Requena, no solo ha servido para dar por cerrada la crisis medioambiental de la DANA, sino también para mirar al futuro. La coordinadora del proyecto, ha explicado que este estudio de 160.000 hectáreas servirá de base para nuevos protocolos de agricultura sostenible. Con este aval científico, el sector del vino y el aceite de Requena refuerza su posición de calidad en los mercados internacionales, demostrando que, incluso ante episodios climáticos extremos, la tierra de la zona mantiene su pureza y su valor agrícola.




