El 25 de abril de 2006, el estadio del Madrigal, ahora conocido como Estadio de la Cerámica, fue el escenario del partido de vuelta de una semifinal histórica. El Villarreal, que venía de perder uno a cero en la ida en Londres, necesitaba una victoria por la mínima para igualar la eliminatoria y mantener vivas sus aspiraciones.
Durante el transcurso del partido, el equipo castellonense mostró una clara superioridad, generando diversas ocasiones de gol que, lamentablemente, no se pudieron materializar. La tensión llegó a su punto álgido cuando, a falta de dos minutos para el final, se señaló un penalti a favor del Villarreal por una falta sobre José Mari Romero.
El encargado de lanzar la pena máxima fue la estrella del equipo, Juan Román Riquelme. Sin embargo, el portero del Arsenal, Jan Lehmann, logró detener el disparo, frustrando así las esperanzas del Villarreal de acceder a la prórroga y, potencialmente, a la final de la competición.
Aquel equipo del Villarreal de la temporada 2005-2006, dirigido por Manuel Pellegrini, sigue siendo recordado por haber logrado el mayor hito del club en la Liga de Campeones en su primera participación. Además, el Villarreal se consolidó como una de las poblaciones más pequeñas en llegar tan lejos en la máxima competición continental.




