En una época marcada por la inmediatez, gobernar una ciudad exige mirar mucho más lejos. El Plan CREIX, presentado recientemente, es una decisión clave para el futuro de La Vall d'Uixó, ya que la incorporación de patrimonio público no solo supone adquirir un solar o inmueble, sino comprar posibilidades para la ciudad de mañana.
Históricamente, se vendieron espacios municipales, incluyendo lugares emblemáticos como el mercado viejo o la antigua casa del pueblo, hipotecando oportunidades futuras para resolver problemas inmediatos. Desde 2015, el enfoque se ha invertido, recuperando edificios como la antigua sede de la Schola Cantorum y la Torre de Benissahat, y ahora se incorporan más de 11.500 metros cuadrados con el Plan CREIX.
A esta cifra se suman ocho solares donados por la SAREB, elevando el nuevo patrimonio público a más de 20.000 metros cuadrados. Estos espacios se destinarán a futuras zonas verdes, equipamientos públicos y políticas de vivienda, contribuyendo a la transformación de barrios y la creación de oportunidades.
La transformación de las ciudades se basa en la planificación y una idea clara de hacia dónde se quiere ir. El Plan de Conservación y Regeneración de Espacios de Interés y Expansión Urbana es un ejemplo de este proyecto de ciudad, que se complementa con la actualización de la Agenda Urbana y el primer Plan Municipal de Vivienda.
La ciudad está viviendo una etapa importante gracias a los fondos europeos e inversiones en marcha. El reto es preparar lo que vendrá después, escuchando a la ciudadanía para decidir los usos futuros. Las ciudades que avanzan son las que se preparan para aprovechar las oportunidades, como demuestra la gestión de casi veinte millones de los fondos Next Generation EU.
Pensando en La Vall de 2035, se busca una ciudad con más oportunidades, patrimonio público y calidad de vida. La construcción del futuro implica cuidar lo que se tiene, planificar, imaginar y soñar, marcando un camino propio y preparando la ciudad para las próximas generaciones.




