La decisión del Ayuntamiento de Montán reconoce la profunda huella dejada por Jordi Joan Santolaria Parella en la historia del municipio. Santolaria, nacido en Barcelona en 1949 e hijo de Reinaldo Santolaria Badenas, natural de la localidad, desarrolló un fuerte sentimiento de pertenencia hacia Montán, al que regresaba cada verano.
Su pasión por la arqueología comenzó en la adolescencia, cuando recogía fragmentos de cerámica y otros restos durante sus excursiones. Con solo 17 años, el Museo Arqueológico de Barcelona confirmó que aquellos hallazgos eran cerámica preibérica, marcando el inicio de una larga labor de investigación y conservación.
Esta dedicación fue clave para la puesta en valor del yacimiento arqueológico del Monte Calvario. Durante décadas, Santolaria compartió sus conocimientos, despertando nuevas vocaciones, como la del arqueólogo David Vizcaíno León. El trabajo conjunto culminó en 2009, cuando la Diputación de Castellón incluyó a Montán en el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos Arqueológicos.
El legado de Santolaria incluye una importante colección de materiales arqueológicos, depositada en el Museu de Belles Arts de Castelló, conocida como Colección Jordi Joan Santolaria. En 2013, participó como voluntario en las excavaciones impulsadas por la Diputación de Castellón, confirmando la existencia del poblado que había imaginado.
“"Jordi Joan Santolaria supo ver lo que muchos no veían. Gracias a su intuición, perseverancia y amor por Montán, hoy contamos con un patrimonio arqueológico de enorme valor que nos ayuda a entender quiénes somos y de dónde venimos."
El alcalde, Sergio Fornas, ha destacado que el nombramiento es "un acto de justicia y gratitud" hacia una persona que protegió y dio a conocer la historia local. Subrayó que su legado representa valores como el compromiso con el territorio, la curiosidad por el conocimiento y el orgullo de pertenencia. Jordi Joan Santolaria falleció el 2 de mayo de 2015, a los 65 años, y su recuerdo se mantiene vivo a través de su legado.




