Ruta familiar y sencilla por la desembocadura del río Algar en Altea

Este sendero circular de 3,5 kilómetros, apto para todas las edades, ofrece vistas al río y al mar, con fauna y flora por descubrir.

Imagen genérica de un sendero de tierra junto a un río, con vegetación abundante y un cielo claro.
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Imagen genérica de un sendero de tierra junto a un río, con vegetación abundante y un cielo claro.

La desembocadura del río Algar en Altea ofrece una ruta de senderismo circular de 3,5 kilómetros, ideal para familias, que combina naturaleza, vistas al mar y la observación de fauna y flora local.

Con la llegada del fin de semana, muchas familias buscan planes diferentes para disfrutar de tiempo juntas sin grandes desplazamientos. Una escapada al aire libre puede ser una forma sencilla y especial de disfrutar de la jornada. En la provincia de Alicante, una buena opción es una ruta de senderismo tranquila y accesible, que permita caminar sin prisas y observar la naturaleza.
Una de esas rutas se encuentra en Altea, junto al casco urbano, en la desembocadura del río Algar. Se trata de un espacio natural de gran valor ecológico y bastante singular dentro de la provincia. La desembocadura del Algar forma parte del Catálogo de Zonas Húmedas de la Comunidad Valenciana y ofrece un paseo sencillo entre vegetación, caminos de tierra, miradores y fauna asociada al río.
El recorrido es circular, tiene unos 3,5 kilómetros y apenas presenta desnivel, por lo que resulta apto para prácticamente cualquier edad y condición física. La ruta discurre por ambos márgenes del río y puede realizarse tanto a pie como en bicicleta. Empieza y termina en el mismo punto, facilitando la organización para las familias.
A lo largo del itinerario, varios paneles informativos ayudan a identificar las especies más representativas del entorno. Entre las aves que pueden observarse en la zona figuran la garza real, la garcilla bueyera, la garceta común, la polla de agua, el ánade común, el cormorán y las fochas. También aparecen referencias a mariposas como la saltacercas o la macaón, además de distintos insectos polinizadores. Esta información convierte el paseo en una pequeña actividad educativa para los niños, que pueden aprender a reconocer animales y plantas mientras caminan junto al río.
La ruta puede hacerse en cualquiera de los dos sentidos, ya que al ser circular no hay pérdida y la dificultad es prácticamente la misma. Uno de los puntos más interesantes llega al cruzar sobre el río para regresar por el otro margen, donde en algunos claros del agua pueden verse peces, ranas e incluso culebras de agua, inofensivas para las personas.
Para llegar al inicio de la ruta hay que dirigirse al Palau d’Esports Villa de Altea y aparcar en la zona situada detrás de los campos de fútbol, en la calle Camí de l’Algar. Desde allí se puede comenzar el paseo en el sentido que se prefiera. La excursión permite disfrutar de un espacio cuidado, con plantaciones de chopos, vegetación de ribera, campos de cítricos y grandes caseríos. Es una ruta corta, llana, natural, cercana al casco urbano y con final junto al mar, ideal para desconectar durante unas horas.