El autor, Joan Josep Cardona, confiesa su aversión a junio debido a los recuerdos de sus exámenes de fin de curso, describiendo el angustioso viaje a Alicante y las noches en pensión. Recuerda las dificultades con matemáticas y gramática castellana, comparando sus notas con un campo lleno de amapolas.
Cardona relata cómo su nieta ha pasado recientemente la PAU, compartiendo la preocupación por obtener una buena nota que complemente su expediente académico y le permita acceder a la carrera deseada, donde la vocación juega un papel fundamental.
“"Aquí tenemos a toda una generación puesta de los nervios con el afán de superar estas pruebas para conseguir franca la entrada al mundo universitario"
Menciona el miedo generalizado entre los jóvenes a no alcanzar la puntuación necesaria para la facultad soñada y cómo los especialistas aconsejan pautas para mitigar la angustia al fracaso. Hace referencia a las reflexiones de la periodista Neus Navarro sobre la excesiva preocupación por las notas de excelencia.
Recordando al viejo Catón, "el censor", y su sentencia "Rem teme, verba sequèntur" (domina el tema, las palabras seguirán), el autor subraya la importancia de conocer el contenido sin miedo.
Esta mañana, al encontrarse con tres jóvenes de Pedreguer en el parque de los Internacionales, estos le comentaron que la materia gramatical les había hecho sufrir, especialmente la sintaxis de una frase larga. Cardona compara esta dificultad con la facilidad de escribir en redes sociales y defiende que la sintaxis, a pesar de ser un sufrimiento, nos disciplina y forma parte de "hablar con propiedad".
El autor concluye que el miedo a no dominar una asignatura o situación debe superarse con atención y la sabiduría de los clásicos, como Virgilio, que decía que "la suerte ayuda a los audaces". Expresa la esperanza de que su nieta Aina obtenga una buena nota en inglés, y que los estudiantes como los de Pedreguer y otros puedan superar estos momentos difíciles con solidaridad y buena voluntad.




