El proyecto, que culmina un sueño de hace tres décadas, no se ha limitado a la rehabilitación del edificio principal. Los impulsores han llevado a cabo una labor de recuperación integral que incluye muros de piedra seca, acequias, la balsa de riego y el pozo tradicional de la finca. Esta intervención busca poner en valor la arquitectura rural y la historia del moscatel en la comarca de la Marina Alta.
La finca, situada estratégicamente cerca de la salida de la AP-7, había sufrido un deterioro progresivo con el paso del tiempo. Los nuevos propietarios, fascinados por la riqueza paisajística y cultural de la zona, han destacado la importancia de preservar este patrimonio. Según han explicado, el proceso de adquisición fue complejo, ya que requirió poner de acuerdo a todos los herederos de la propiedad antes de poder iniciar las obras.
La bodega, que ya ha recibido reconocimientos por parte de los empresarios locales, tiene previsto iniciar su primera vendimia el próximo mes de septiembre. Con esta iniciativa, los responsables pretenden atraer enoturismo a Benissa, aprovechando la singularidad de los bancales escalonados y la tradición vitivinícola de la comarca.
“"Este lugar tiene alma. Me maravillan su naturaleza, la gastronomía, los viñedos, la arquitectura tradicional y, sobre todo, me fascinan los riuraus."




