La investigación se inició a raíz de una denuncia que informaba de un robo en dicho establecimiento tras forzar la persiana y fracturar el cristal de acceso. Una vez dentro, el presunto autor huyó con un botín de 900 euros en efectivo y 223 tarjetas de transporte de uso urbano.
Se pudo averiguar que, en su huida, el sospechoso abandonó en las inmediaciones los cajetines donde se guardaban las tarjetas sustraídas. Además, se observó un reguero de sangre en el lugar, lo que fue clave para la investigación.
Tras las indagaciones practicadas, los policías lograron identificar a un hombre como presunto autor del robo con fuerza. Se estableció un dispositivo para su localización y detención. El arrestado ya ha pasado a disposición de la autoridad judicial.




