La sentencia llega después de que los acusados hayan reconocido los hechos. El tribunal ha establecido la pena para estos individuos, que supuestamente actuaban a cambio de 30.000 euros, de los cuales ya habían recibido 15.000 como anticipo. La Fiscalía había solicitado penas que oscilaban entre cuatro años y medio y veinte años y nueve meses de prisión por delitos como asesinato en grado de tentativa, pertenencia a grupo criminal, tenencia ilícita de armas y encubrimiento.
El intento de ejecución tuvo lugar el 16 de diciembre de 2022, cuando la víctima, que había sido sometida a vigilancia durante tres meses, salió de su casa en Puçol para ir al trabajo. Las imágenes de las cámaras de seguridad fueron fundamentales para acreditar lo sucedido: muestran cómo dos de los atacantes llegan en una moto y disparan al hombre cuando abre la puerta de su coche. A pesar de que el disparo fue a pocos metros, la víctima logró esquivarlo y huir al poner en marcha el vehículo.
Durante el juicio, no se ha podido identificar quién contrató a los sicarios ni quién realizó el encargo del asesinato. La Guardia Civil precipitó la detención de los implicados al sospechar que preparaban un nuevo intento contra el empresario de Puçol.




